corbatas 
Cuando pensamos en las relaciones entre padres (educadores) e hijos  somos conscientes de su dificultad. Cada personita a la que debemos educar tiene su propio carácter. Carácter que muchas veces entra en conflicto con el de sus mayores y aparecen los primeros problemas. Es cuando nos surgen las dudas, ¿qué podemos hacer los adultos para ganarnos el respeto y la autoridad sin caer en el abuso simplemente por el hecho de ser mayores o de ser sus padres o maestros?


Tres son los pilares para acompañar y con ello educar a nuestros pequeños:
- La Paciencia.  Hemos de preparar una buena dosis de ella, muchas dosis de ella diría yo!!
- El Estar. Es imposible educar a los niños en la distancia, debemos estar ahí, acompañándolos día a día, apoyándolos, hablando con ellos, mostrándoles nuestro cariño, guiándolos…
- El Ejemplo. No podemos pretender que nuestros hijos no hagan lo que nosotros les mostramos. Si utilizamos un lenguaje soez, no tenemos autoridad moral para exigir que ellos no lo “repitan”, etc. Hemos de educar con el ejemplo: un lenguaje adecuado, correcto y respetuoso, unas buenas relaciones con los que nos rodean, un trato de respeto hacia las demás personas, una adecuada alimentación, etc.
Recordad que ellos aprenden más del ejemplo que les mostramos que de lo que les decimos que pueden o no hacer.
Aún así, siempre encontraremos niños díscolos que , por distintas razones, muestran un comportamiento que no es el adecuado. En estos casos, deberemos armarnos de más paciencia aún y pensar que cuando se niegan a hacer algo, es imposible imponérselo, con lo que deberemos educar enseñando que es lo que no puede hacer. Y siempre de manera tranquila (cuándo adultos y pequeños están nerviosos no se llega a ningún lado).
Lo fundamental no es que los niños aprendan lo que se debe o no hacer, sino que aprendan a escucharnos cuando les explicamos el porqué algo no se debe hacer o, por el contrario, está bien que se haga.
Para facilitarnos esta tarea están las normas, que en muchas ocasiones, sobre todo cuando son más pequeños, se deben de introducir como si de un juego se tratara.
Algunos orientaciones para poner normas a los niños son las siguientes:
- Debemos poner normas sobre cosas que hagamos de manera habitual, no sobre aquello que solo lo hacemos muy esporádicamente.
- Debemos enseñar las normas antes de que las cumplan, no esperar a que lo hayan hecho mal para llamarles la atención.
- Debemos explicar el porqué algo está mal hecho, pero no debemos negociar con ellos. Hemos de mostrar firmeza sin mostrar por ello enfado.
- Debemos imponer alguna sanción (proporcionada a la edad y a su actitud), y explicarla previamente. En caso necesario se debe aplicar tan pronto como se incumple la norma acordada. Por ejemplo, si avisamos a los niños de que si se pelean entre ellos por un juguete este se guardará de inmediato, debemos guardarlo en el caso de que aún habiéndoselo explicado previamente los niños se pelean por él.
- Y, lo más importante, jamás debemos olvidar que en  todo lo que hagamos para educar a nuestros hijos o alumnos debe estar presente  el cariño y amor que les tenemos.